Teach, desarrollada por el Banco Mundial, se enfoca en la supervisión de los docentes en las mismas aulas de clase.

Si recuerdas tu época en la escuela y piensas en tus maestros favoritos, ¿cuál fue la habilidad más útil que te enseñaron? ¿Por qué fueron tus preferidos? Lo más probable es que no digas “porque me enseñaron gramática”. Tal vez evoques un sentimiento de confianza inculcado en ti por este maestro, al mostrarte cómo establecer y alcanzar metas, cómo sentir empatía por otras personas, o premiándote por tus esfuerzos, no solo por tu talento.

Estos son ejemplos de las habilidades socioemocionales necesarias para adaptarse y responder a los desafíos de un mundo en cambio constante y una sociedad cada vez más diversa. Para estar adecuadamente preparados para el futuro, los jóvenes también deben aprender estas habilidades de sus maestros, no solo alfabetización y matemáticas básicas. Sin embargo, estas habilidades socioemocionales rara vez son incorporadas al currículo escolar formal, especialmente en los países en desarrollo.

Estas habilidades pueden enseñarse brindándoles a los alumnos la oportunidad de elegir y asumir funciones significativas en el aula. Los maestros pueden fomentar la perseverancia reconociendo los esfuerzos de sus alumnos, en lugar de centrarse únicamente en su inteligencia o capacidad natural, teniendo una actitud positiva en torno a los desafíos que enfrentan los alumnos y alentando a los mismos a establecer metas a largo plazo. Los docentes pueden promover las habilidades sociales fomentando la colaboración a través de la interacción entre pares e impulsando las habilidades interpersonales, como la toma de perspectiva, la empatía, la regulación de las emociones y la resolución de problemas sociales.

Los jóvenes de hoy en los países de América Latina y el Caribe asisten a la escuela por más tiempo, pero les sigue faltando el aprendizaje socioemocional.

Consulta la nota completa en: El País

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