La aspiración de cualquier nación es contar con un sistema educativo que fortalezca las capacidades y competencias de los estudiantes en cada una de las etapas escolares. Ello implica trabajar con un plan integral de largo plazo desde la primaria hasta la educación secundaria, bachillerato, superior y posgrado.

La formación que brinda nuestro sistema educativo nacional aún es tradicional, privilegia la memorización de los conocimientos y tiene fuerte dosis enciclopedista. Tenemos un esquema de enseñanza rígido que impide corroborar que los alumnos sepan usar sus conocimientos; además, paraliza el potencial de creatividad de los jóvenes. En tal sentido, siempre será preferible que lo niños interactúen con sus compañeros y sus profesores a que memoricen.