¿Estás buscando información sobre el apego inseguro?
En ese caso, estás en el lugar adecuado, porque hemos creado el artículo más completo de la red a este respecto. Sigue leyendo y descubrirás todo sobre este trastorno que se da tanto en niños como en parejas.

La Teoría del Apego

Antes de hablar del apego inseguro, es importante hablar la Teoría del Apego. El apego y los diferentes tipos de vínculos que existen fueron estudiados allá por 1958, de la mano de John Bowlby. Sus estudios al respecto todavía son relevantes a día de hoy.

Podemos definir el apego como el vínculo existente con el cuidador principal (normalmente la madre o el padre) y que está por encima de cualquier otro tipo de necesidad biológica.

Es importante notar que, a lo largo de la vida, desarrollamos apegos hacia una gran cantidad de personas. El apego a la madre es el más habitual y primario, pero, con el tiempo, aparecen otros apegos, como el que se tiene por la pareja.

Tipos de apego inseguro o disfuncional

El apego inseguro es uno de los dos tipos de apego que existen (lógicamente, el otro tipo es el apego seguro). El apego inseguro se caracteriza por que el cuidador o persona de referencia tiene carencias en lo que respecta al cuidado que debería dar o el tipo de relación que debería ofrecer.

Esto puede darse tanto en el caso de padres e hijos, como en el caso de las parejas, y conduce a que se den las siguientes circunstancias:

Apego evitativo

Se trata de un tipo de desapego emocional. Los evitativos se generan, por ejemplo en el núcleo familiar cuando madre o el padre no está disponible de forma reiterada o rechaza al niño, o cuando se acerca al niño y no está emocionalmente estable. En este caso el niño se adapta al adulto evitando la cercanía y la conexión emocional con el progenitor. La relación emocional entre ambos suele tener una calidad estéril, es como si el padre o la madre no disfrutaran del niño y el niño siente esta falta  de conexión. No es un tipo de apego ansioso, estos niños se muestran relajados, ya que sienten que no hay necesidad ni de intentarlo, convencidos de que no van a conseguir lo que necesitan. Las personas con este patrón expresan su malestar descontando o devaluando la importancia de las relaciones. Inhiben las emociones y expresan su enfado apartando a la gente. Básicamente evitando la intimidad. No es que lo hagan todo el tiempo pero si tiene un patrón evitativo.

Apego ansioso ambivalente

En los niños se genera debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores. Debido a que los progenitores nos les ofrecen una confianza en cuanto a la cosistencia de sus respuestas, los niños terminan por no generar expectativas de de respuesta. El padre o madre se suele mostrar ansioso, imprevisible y el niño no encuentra un sostén en esa figura de modo que el pequeño nunca termina de encontrar una figura con la que formar un apego seguro, porque siempre le parece de alguna forma que lo va a abandonar. Finalmente, los niños que generan estilos de apego ansioso-ambivalente son buscan la proximidad de la figura primaria y al mismo tiempo se resisten a ser tranquilizados por ellos. Mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Esto se debe a que sus progenitores procedieron de forma inconsistente, se mostraban sensibles y cálidos en algunas ocasiones y fríos e insensibles en otras. Estas pautas de comportamiento llevan al niño a una inseguridad sobre la disponibilidad de su figura de apego cuando la necesitan.

Consulta la nota completa en: Psicoactiva.com

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