“Golpéate el corazón, ahí es donde reside el genio”, Alfred de Musset.

Amélie Nothomb lleva con ésta 25 novelas en 27 años de carrera desde que publicara en 1992 Higiene del asesino. Golpéate el corazón continúa esa portentosa producción con un relato a la vez frío y desgarrador.

La novela comienza contando la juventud de Marie, la chica más guapa de su pueblo, el objeto de la envidia de todas las muchachas, quien se hace novia del joven más atractivo: Oliver. Una relación que se basa más en su adicción a la envidia ajena que a su deseo pinta bien pronto la naturaleza de Marie:

Cuando Marie veía cómo las chicas la miraban con aquellos dolorosos celos, disfrutaba de su suplicio hasta el extremo de sentir que se le secaba la boca.

Pronto Marie queda embarazada y comienza su transformación, de una niña a la que todo mundo admira a una mujer joven que no sabe qué hacer con Diane, una bebé hermosa que le roba la atención, que es ahora el blanco de todos los elogios, una hija que si bien no desprecia, tampoco es capaz de querer como suponemos que las madres aman a sus hijos.

«Se acabó. Tengo veinte años y ya se acabó. ¿Cómo puede ser tan corta la juventud? Mi historia solo ha durado seis meses.» En su cabeza ese pensamiento se repetía sin cesar. ¡Si por lo menos hubiera podido dormir, como durante el embarazo!

A partir de entonces, la protagonista de la novela es la jovencísima Diane. Nothomb nos lleva al interior de los pensamientos de una niña que busca comprender por qué su madre no la mima, ni siquiera la ve. Diane es exiliada a casa de los abuelos, que la cuidan mientras Marie trabaja en la farmacia de Oliver.

Cuando Diane ha conformado una base teórica para justificar la actitud de su madre hacia ella —cuyo eje central son los celos— su madre vuelve a quedar embarazada. La pequeña reza por no tener una hermana, ha concluido que su madre le tiene celos porque ella es mujer.

Golpéate el corazón, es un estudio sucinto pero poderoso de las relaciones madre-hija, de las amistades entre mujeres de la misma edad y también del vínculo entre una maestra y su alumna. Todos estos lazos están contaminados por el corazón roto de una niña que conoce el amor materno a cuenta gotas:

Mamá, he intentado comprender tus celos, y en señal de gratitud abres ante mí el abismo en el que has caído, se diría que quieres que yo también caiga en él, pero no lo conseguirás, mamá, me niego a ser como tú, y puedo decirte que, aunque no haya caído en él, solo con sentir la llamada del abismo me duele tanto que podría gritar, es como la mordedura del vacío, mamá, comprendo tu sufrimiento, pero lo que no comprendo es tu falta de respeto hacia mí, en realidad no buscas compartir tu mal conmigo, y te da igual que yo sufra, porque ni siquiera lo ves, es la última de tus preocupaciones y eso es lo peor.

Con una prosa tan frugal como la personalidad que desarrolla Diane, quien se refugia en sus estudios para huir del abismo que le produce la falta de cariño de su madre, Golpéate el corazón narra 36 años de vida de Diane en unos cuantos capítulos y apenas 150 páginas que el lector termina en una tarde si se pone a ello.

La novelita se despliega ágil y dolorosa, pero sin aspavientos. A cada pensamiento que nos comparte Diane conocemos más a todas las mujeres de su vida: Marie, su madre fría e indiferente; Celia, su hermana mimada y destrozada por la extraña y dolorosa sobreprotección de su madre; Élisabeth, amiga íntima que la rescata de la soledad durante sus años de bachillerato, y Olivia, su mentora, maestra brillante en la Facultad de Medicina a la que se apega más que a ninguna otra, pero quien también tiene una relación distante con su hija: Mariel.

Home is where it hurts: debido al dolor que experimentaba, se daba cuenta de que había vuelto al hogar de su infancia.

Al cabo de una segunda decepción casi tan dolorosa como la indiferencia de su madre, Diane se enfrenta de nuevo al vacío. La novela abunda y es casi redundante en la pregunta: ¿En quién se puede confiar? Diane, dueña de una capacidad sobresaliente para descifrar su entorno y sus sentimientos acude a Flaubert, en una anagnórisis que apunta hacia un final sorpresivo, digno de un cuento y congruente con el volumen de esta novela:

«La estupidez consiste en querer concluir», escribió Flaubert. Pocas veces se confirmaba esa afirmación como en las disputas, donde se identificaba al imbécil por su obsesión por querer tener la última palabra.

Golpéate el corazón
Amélie Nothomb
Anagrama.
2019
150 pp.

Gil del Valle
Editor, az.

 

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