Nota escrita en Julio del 2013

José Arturo Caballero

Hace 20 años, cuando en Estados Unidos se anunciaba la creación del primer videojuego de la saga FIFA y los aparatos de moda eran el beeper y el walkman, mientras que Microsoft lanzaba Encarta (la primera enciclopedia multimedia digital en la primavera de 1993), en Monterrey, Nuevo León, nació Lexium, una empresa que en ese momento se planteó “enseñar a la gente a aprender mejor y con la vocación de cambiar la forma en que se desarrollaba el talento”.

En la actualidad Lexium es una empresa líder en potenciar la capacidad de aprendizaje, que combina las Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC) con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). A través de plataformas de servicio en línea llega a más que 800 instituciones con alrededor de 500 mil usuarios anuales en México y otros países latinoamericanos como Guatemala, El Salvador, Colombia, Ecuador y Brasil, y mantiene alianzas estratégicas con el grupo español Santillana y la organización no gubernamental UNETE, a fin de ofrecer opciones integrales en los sectores privado y público de la educación.

Lexium creó tecnología propia, innovando con el modelo llamado MAPCO, con el cual
se evalúan y desarrollan competencias en las personas, mediante un aprendizaje sistémico, interactivo y colaborativo.

En entrevista con az, los pioneros de este proyecto, Laura Elizondo Williams y José Vargas Barrera, dicen que el proyecto nació con el objetivo inicial de plantear soluciones para el aprendizaje y también para crear tecnología mexicana con la idea de exportarla a las 22 naciones de habla hispana. El antecedente de Lexium es el Centro SOI (Sistemas Orientados al Intelecto), que para 1995 contaba con 40 franquicias en la República mexicana y, en los albores de 1999, se convirtió en Lexium, con el Modelo de Aprendizajes por Competencias (MAPCO) y el desarrollo de una infraestructura tecnológica con orientación hacia la formación integral de las personas, centrándose en un aprendizaje interactivo, colaborativo y participativo.

Nuevos paradigmas educativos

En retrospectiva, Laura Elizondo y José Vargas consideran que la década de los noventa fue una etapa muy difícil porque el mundo no estaba preparado tecnológicamente y mucho menos nuestro país. La propuesta era evaluar a la gente, no tanto por competencias sino con la idea de que la inteligencia podría entrenarse para hacer mejores personas; eran paradigmas que los mexicanos no tenían en la mente y había que picar piedra para cambiar muchas de las iniciativas educativas que había en el país.

Consideran que la segunda etapa fue mucho más fácil no sólo por los cambios en la educación, sino también en la comunicación y la tecnología, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 1996, marca nuevos paradigmas que ayudaron en esta propuesta de ser, saber ser y tolerar. En una tercera fase de 2010 a 2013 “nos montamos en la era de la tecnología” bajo la propuesta de un modelo de aprendizajes por competencias, porque “en la medida en que aprendes a tener habilidades intelectuales, a saber procedimientos, saber y conocer, habrá mejores resultados”.

El modelo de aprendizaje, explican, tiene cinco elementos que primero se evalúan y luego se desarrollan. El principal es que la inteligencia humana puede desarrollarse, la calidad de la inteligencia maximiza el aprendizaje, las habilidades intelectuales y en especial el manejo de información de cualquier tipo. El segundo elemento es tener buenos hábitos y técnicas de estudio. En el momento en que evaluamos este punto nos damos cuenta que México está por debajo de los estándares que debería tener. Para estudiar mejor hay que tener mejores hábitos y técnicas. Tercer elemento: inteligencia emocional, relacionarnos exitosamente. Cuarto: no la velocidad lectora sino la comprensión lectora. En la era digital, la lectura continúa siendo un elemento fundamental en el proceso de aprendizaje. Quinto: le llamamos metacognición, son las capacidades de autoaprendizaje. Todo lo anterior, como respuesta ante los retos que presenta la educación actualmente, se trata de desarrollar personas competentes utilizando herramientas digitales. Esto implica revolucionar los ambientes de aprendizaje y Lexium creó tecnología propia, innovando con el modelo llamado MAPCO, con el cual se evalúan y desarrollan competencias en las personas, mediante un aprendizaje sistémico, interactivo y colaborativo.

Modelo de exportación

Por lo que toca al proceso que tuvieron que seguir para traspasar las fronteras de nuestro país, destaca que desde que crearon el modelo se plantearon salir a otros países. Lexium tiene presencia en Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y Ecuador en el ámbito de las instituciones educativas particulares de todos los niveles educativos, “pero es momento de entrar a la educación pública y estamos seguros de que estaremos presentes en la mayoría de las soluciones que se den en muchos estados de la República, y también a nivel federal”.

En los albores de 1999, se convirtió en Lexium, con el Modelo de Aprendizajes por Competencias (MAPCO) y el desarrollo de una infraestructura tecnológica con orientación hacia la formación integral de las personas.

El modelo para entrar al sector público será a través de una organización no gubernamental y la que tiene una mayor cobertura es UNETE, que proporciona equipo computacional y conectividad y hoy en día llega a más de 6 mil escuelas, lo cual representa más de 2 millones de alumnos. “Concretamos una alianza con ellos y están por incorporar Lexium a sus equipos computacionales con el propósito de potenciar tanto a los docentes como a los alumnos. Ellos ponen la parte de infraestructura y comunicación, y nosotros la tecnología de aprendizaje y conocimiento”.

El modelo de aprendizaje presencial o mixto

 En relación con las modalidades que tiene Lexium, Laura Elizondo comenta que se utiliza cualquier formato, “lo vemos únicamente como el vehículo a través del cual vamos a lograr el objetivo. Puede ser presencial, electrónico o mixto, en el que los alumnos cuentan con su cuaderno de trabajo, pero también con una propuesta electrónica”.

Las nuevas propuestas de programación electrónica y medios electrónicos no han abierto la oportunidad. No importa el formato que se escoja, lo importante es que si se trata de un alumno de jardín de niños, de primaria o secundaria, se forme una comunidad de aprendizaje “en la que todos crezcan trabajando con cualquiera de los programas”. Hay diferentes opciones dependiendo del presupuesto y los bienes electrónicos con los que se cuenten; de esa manera se llega a lo urbano, semiurbano, rural y la población indígena.

MAPCO en las comunidades indígenas

 “En comunidades indígenas lo hemos hecho como un servicio social de Lexium. Tenemos varias escuelas en Chiapas, en San Juan Chamula, específicamente con la comunidad tzotzil, y trabajamos la parte de la inteligencia intelectual y emocional con los alumnos y los docentes. En los sectores semiurbanos hemos estado trabajando con UNETE en proyectos piloto con alrededor de 10 mil alumnos en Sinaloa y Tamaulipas. La propuesta es mixta, con cuaderno de trabajo y herramientas electrónicas”.

En cuanto a la necesidad de insertar las TIC en las aulas, dijo que no se trata sólo de llenar los salones de computadoras porque no es la solución, además de que resulta terriblemente caro. “Hay que entrar en el proceso de cómo estamos enseñando y cómo están aprendiendo los alumnos y a partir de ahí optimizar esos procesos, casi reinventándolos”. Equipar a un niño con una computadora es casi ocho veces más caro que instalar una computadora y un infocus.

“Tienes una transformación educativa si usas la tecnología adecuada, con una inversión menor. Puedes invertir cantidades tremendamente altas en el equipamiento o infraestructura, cuando realmente la transformación de la educación está en la metodología de enseñanza-aprendizaje”, afirma la especialista.

En los sectores semiurbanos hemos estado trabajando con unete en proyectos piloto con alrededor de 10 mil alumnos en Sinaloa y Tamaulipas.

La propuesta es mixta, con cuaderno de trabajo y herramientas electrónicas.

“Hemos evaluado a casi un millón de alumnos en procesos cognitivos y de lectura. Hay tres males endémicos en México. Uno es la terrible falta de vocabulario a nivel de procesos cognitivos, hace falta más vocabulario receptivo y no tanto expresivo. Otro de los males son las analogías y la incapacidad de establecer relación entre las cosas. El otro es el seguimiento de instrucciones; la mayoría de la gente no desarrolla estas habilidades que nosotros llamamos básicas. Creo que se irá formando una industria de tecnología educativa. Hay muy buenas empresas mexicanas y extranjeras en esto”, concluyen.

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