Las pymes han irrumpido en el negocio del aprendizaje valiéndose de tecnologías como la inteligencia artificial y la realidad aumentada. Desarrollan así nuevos modelos educativos orientados al individuo que fomentan la creatividad.

Cristóbal Viedma montó una empresa de traducción en Suecia y abrió mercado en Singapur, donde la compró Rakuten. Pero fue en su casa de Madrid, jugando con su sobrina, cuando descubrió una idea de negocio que aún no había explotado en el mercado.

“Mi hermana me pidió que enseñara un poco de inglés a su hija, de dos años. Me puse a buscar webs con contenidos infantiles en este idioma y sí, existían muchas alternativas. Sin embargo, tardaba mucho tiempo en discernir las buenas de las malas opciones, así que desarrollé una aplicación para iPad con contenidos bien ordenados. Al cabo de un mes en App Store tenía más de 250.000 descargas”, explica el fundador de Lingokids sobre el origen de una start up cuya plataforma de aprendizaje de inglés ya utilizan siete millones de familias.

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