Sabemos que las universidades públicas en los estados han sido el coto de poder y la caja chica de los gobernadores en turno y que el puesto de Rector, es más un puesto político que un puesto académico.
No es necesario inventar el hilo negro si sostengo que los altos presupuestos de las universidades públicas se han convertido en nido de corruptelas y de inmensas brechas salariales entre directivos, privilegiados y maestros por horas o de base e investigadores.

Bajo el argumento de la “autonomía universitaria”, algunas universidades públicas han gozado de la opacidad y han convertido la práctica de la simulación en el pan de cada día, para ocultar sus tranzas y corruptelas.

Sólo hay que revisar el libro de La Estafa maestra, una investigación periodística de Nayeli Roldán, Manu Ureste y Miriam Castillo que exhibe como el Gobierno mexicano desvió alrededor de 8 mil millones de pesos sólo entre 2013 y 2014 a través de 8 universidades públicas: Universidad Politécnica del Golfo de México, Instituto Técnico Superior de Comalcalco, Universidad Tecnológica de Tabasco, Universidad Juárez de Tabasco, Universidad Popular de la Chontalpa, Universidad del Carmen en Campeche, Universidad Autónoma del Estado de México y su Fondo de Fomento y Desarrollo de la Investigación Científica y Tecnológica (Fondict).

Con esta información, creo que ha llegado la hora de abrir la cloaca que existen en algunas universidades públicas. Es urgente hacer auditorias independientes, privadas, además de las auditorías internas que tienen las universidades.

El recorte del 6 por ciento anunciado en un principio por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador a las universidades, fue corregido. Pero antes de ello, hubiera sido necesario auditar a las máximas casas de estudios. Nunca es tarde para hacerlo. Creo que los universitarios y los mexicanos merecemos transparencia en el uso de nuestro dinero.

Consulta la nota completa en: Maestros por México

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here