Hablar de reformas educativas amerita una visión integral. En primer lugar, nadie pone en duda el carácter estratégico de la educación para el desarrollo económico-social de una nación. El debate, en todo caso, se centra en el diseño e instrumentación de políticas públicas y un financiamiento adecuado para elevar la calidad de la educación.

Desde esa perspectiva, la formación es una prioridad en todo el mundo y ello implica que el país debe transitar hacia una enseñanza de calidad.