Miles de jóvenes protestaron en las calles de San Pablo, Brasil, luego de que el presidente de ese país los tratara de “imbéciles”. También hay una huelga docente por los recortes a la educación superior.

Miles de manifestantes se lanzaron a las calles de Brasil este miércoles en protesta por los recortes anunciados o sugeridos por el gobierno de Jair Bolsonaro, bajo lemas como “La educación no es gasto, es inversión”. Se trata de la primera gran muestra de descontento popular contra el polémico presidente que lleva en el poder cuatro meses y medio. Bolsonaro, que está de visita en Estados Unidos, ha respondido insultando a los estudiantes. Los tildó de “tontos útiles, unos imbéciles, que están siendo utilizados por un minoría que compone el núcleo de las universidades federales de Brasil”. Esa fue su declaración en Dallas cuando le preguntaron por las movilizaciones, según informó el diario Folha.

“Lo que dice Bolsonaro es absurdo, es una ofensa a los que hemos salido a la calle. Quiere acabar con el país y no tiene respeto alguno”, sostiene la bibliotecaria Vanessa Martins en medio de la marcha que recorría la Avenida Paulista de San Pablo, capital de Brasil.

Una parte considerable de las universidades públicas federales –el alumnado, el profesorado y el resto del personal– se ha sumado a la huelga contra los recortes. Los manifestantes marcharon en las principales ciudades del país, incluidas San Pablo, Río de Janeiro, Brasilia y Belo Horizonte. Miles de protestantes se movilizaron en la principal avenida de San Pablo divididos en tres bloques, con los sindicatos a la cabeza, seguidos por los universitarios y con los representantes de los partidos como cierre.

Bolsonaro y sus fieles han considerado que las universidades públicas son un nido de izquierdistas a los que quisieran neutralizar. Sin embargo, los detonantes de las movilizaciones estudiantiles fueron el reciente anuncio de que el 30 % del presupuesto de algunas universidades públicas será congelado para cumplir los objetivos de déficit y la eliminación de 3000 becas de investigación aunada a las declaraciones despectivas del ministro de Educación, Abraham Weintraub, sobre el colectivo.

Los recortes llegaron poco después de que el propio Bolsonaro tuiteara su intención de desviar parte de la financiación de las carreras de sociología y filosofía a lo que considera “carreras más productivas para el bolsillo del contribuyente”. Poco tardaron los indignados científicos y otros universitarios en salir de sus laboratorios y aulas para expresar su descontento con los planes del Gobierno.

Las protestas, que comenzaron en las redes sociales plantando cara a los bolsonaristas que dominan ese ámbito, se trasladaron a la calle la semana pasada con una pequeña manifestación ante el museo MASP de San Pablo, pero este miércoles han sido multitudes las que han exhibido su enfado en las calles de algunas de las principales ciudades del país. Simultáneamente, el ministro explicaba los recortes en la Cámara de Diputados poniendo a Corea del Sur como ejemplo de excelencia educativa. Bolsonaro tenía previsto reunirse con George Bush en Dallas, donde este jueves recogerá un premio que iba a recibir en Nueva York pero que tuvo que cambiar de ciudad por el boicoteo empresarial e institucional.

Consulta la nota completa en: universidad.com.ar

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