Una de las tareas esenciales de la escuela es estimular y canalizar la participación de la comunidad educativa para favorecer un clima de confianza que funcione como antídoto ante cualquier signo de violencia física, psicológica, hostigamiento, intimidación o de conductas que pongan en entredicho el bienestar y la sana convivencia escolar.

Sin embargo, para que prevalezcan el diálogo, la mediación y el acuerdo para zanjar cualquier diferencia,es imprescindible que los centros escolares estén acompañados por las autoridades, los padres de familia, los medios de comunicación y de la corresponsabilidad ciudadana para la consecución de tales propósitos.