El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 8 promueve el crecimiento económico sin dañar el planeta, en igualdad de condiciones entre todos los trabajadores y con empleo de calidad.

Lo que significa:

  • Crear proyectos de triple balance que conlleven un crecimiento sostenible a todos los niveles. Como defienden en Sannas, triple balance significa tener saneado el balance económico pero también el ecológico y el social.
  • Igualar las condiciones entre las zonas rurales y las urbanas. Para ello, en AlmaNatura proponen una discriminación fiscal positiva para las zonas rurales, mejorar las redes rural-urbano para potenciar relaciones o incentivar la educación de calidad para incorporar nuevos talentos al entorno rural.
  • Asegurar los 470 millones de puestos de trabajo que harán falta en todo el mundo para los jóvenes que accederán al mercado laboral entre 2016 y 2030.
  • Eliminar la brecha salarial, que sigue siendo de un 23%. E igualar la participación en el mercado laboral entre los dos géneros, que todavía está en un 63% de mujeres frente al 94% de hombres.

 

Todo esto en un momento de disrupción tecnológica, que está automatizando puestos de trabajo (se calcula que en los próximos 20 años se mecanizarán el 20% de los empleos), creando nuevas necesidades de conocimiento (cuando los que ahora son bebés accedan al mercado laboral, el 70% de los empleos serán nuevos, según Raquel Roca en su libro “Knowmads”), fomentando empresas “dirigidas” por algoritmos y basadas en la subcontratación, deslocalizando algunas producciones y relocalizando otras.

Nos enfrentamos, por tanto, a lo que podríamos llamar trabajos del futuro en un futuro del trabajo totalmente diferente a lo que conocíamos.

Ambos, por desconocidos y disruptores, provocan cierto vértigo, porque intuimos que no se van a solucionar con los esquemas que hemos usado hasta ahora, sino que requieren visiones totalmente nuevas.

Consulta la nota completa en: ImpactHub.net

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here