La educación representa una inversión fundamental para cualquier nación porque una formación basada en la calidad mejora la equidad y cierra las brechas sociales de cualquier país. Es, además, altamente rentable, pues permite a las futuras generaciones, de cualquier país responder a los cambios demográficos y a los nuevos requerimientos globales en materia de Tecnologías de la Información y y las Comunicaciones (TIC).