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Organizar los contenidos curriculares a transmitir en clase es uno de los mayores retos a los que se enfrenta todo docente a lo largo de su carrera profesional, y también uno de los más cotidianos de esta profesión.  Una actividad, inadvertida para la mayoría de los foráneos a la labor del profesorado, que debe tener en cuenta elementos como el tiempo disponible para la transmisión de estos saberes, el número de alumnos por clase o el grado de conocimientos y capacidades de estos entre muchos, muchos otros factores. Cuestiones ineludibles en cualquier proceso formativo que deben ser planificados antes del inicio de las clases y que, por lo general, se organizan en base a lo que se conoce como programación didáctica. Un proceso, también conocido como programación docente o programación de aula, mediante el cual un docente lleva a cabo, individualmente o en equipo, una serie de pautas de actuación para una o varias unidades formativas de duración variable como puedan ser una clase, un módulo o un curso.

Fases de implementación

Debido a que cada uno de los factores comentados interactúa de forma diferente en cada ocasión y por lo tanto cada programación didáctica es única en sí misma, todas ellas deben dar respuesta a una serie de preguntas referentes a la asignatura que se pretenda enseñar. Como, por ejemplo ¿qué aprendizajes se consideran imprescindibles? ¿qué es lo que interesa o puede interesar al alumnado? ¿cuáles son las estrategias que se pretende seguir para lograr ese aprendizaje en cuestión? ¿De cuánto tiempo y de qué materiales se dispone? Y, por último, ¿cómo van a evaluarse los resultados?  Cuestiones que os recomendamos que resolváis a partir de las siguientes fases de implementación de vuestra programación:

  • Identificar y analizar el contexto en el que se pretende aplicar dicha programación. Lo que implica conocer no solo la asignatura, sino también el curso en el que se trabaja y el nivel de conocimientos que le corresponde a sus alumnos, las competencias educativas que se deberían cubrir durante el proceso de enseñanza, las características del centro en el que se impartirá y, si es posible, también las del alumnado al que irá dirigida la clase. Sobre este último punto, es recomendable conocer las expectativas de los alumnos sobre la asignatura en cuestión así como su interés sobre los contenidos que en ella se imparten, para adaptarla a sus necesidades en la medida de lo pedagógicamente conveniente.
  • Determinar los conocimientos que deben haber obtenido los estudiantes al finalizar la clase o el curso. Un objetivo competencial que cumple tres funciones: servir de guía a contenidos y metodologías del curso, proporcionar los criterios de evaluación de la asignatura y, por último, informar a los alumnos sobre los aprendizajes que se les enseñarán en clase, y que deben asumir durante ese periodo.
  • Diseñar la metodología. Una vez se conoce la modalidad de enseñanza de la que se dispone – como una clase, un curso o un módulo, por poner tres posibles ejemplos- puede concretarse la forma en la que se imparten los conocimientos que se desean transmitir, ya sea a través de la resolución de problemas, del aprendizaje por proyectos o de clases magistrales. Posteriormente se seleccionan y organizan las diferentes actividades, así como los recursos y materiales didácticos que se precisen y que deberían seleccionarse teniendo en mente los objetivos a conseguir y los criterios técnicos y pedagógicos que se desean. Una vez estos elementos han sido estipulados, debe plantearse su desarrollo según el tiempo del que se disponga, concretando temporalmente hasta la más pequeña de las actividades previstas. Tened en cuenta que, debido a factores que posiblemente escaparán a vuestro control, en la mayoría de ocasiones el tiempo destinado a la consecución de estas actividades suele ser mayor que el previsto inicialmente.
  • Establecer los criterios de evaluación, tanto para las actividades concretas como para el conjunto global de la unidad formativa en las que se integran. Igualmente, deben establecerse los criterios y técnicas de evaluación que permitan conocer el grado de adquisición de conocimientos por parte del alumnado.

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