Ya todos sabemos que las ciencias son importantes y que han cambiado la historia del hombre en el mundo, sobre todo por los inventos que este ha creado. Sin embargo, a pesar de lo fascinante que esto pueda ser, todavía hay niños y adolescentes que no logran sentir motivación e inspiración cuando les toca aprender sobre temas científicos.

Ante esta situación, sólo cabe preguntarse qué está pasando realmente con el sistema educativo, o con los maestros, que a pesar de tanto esfuerzo no han logrado que los pequeños empiecen a disfrutar las clases de ciencias.

La enseñanza de las ciencias no tiene por qué ser un asunto aburrido. Al contrario, el nivel teórico de las ciencias puede combinarse exitosamente con lecciones dinámicas, alegres y entretenidas hasta convertirse en una experiencia única.

Memorizar, por efecto de la aburrida repetición de números, fechas y datos, ya es una cosa que ha quedado en el pasado. El día de hoy los profesores están mucho mejor preparados y calificados para incentivar a los niños y adolescentes a que sientan entusiasmo por el maravilloso espacio que sostiene nuestro mundo: la ciencia.

Aunque cuando somos pequeños nuestra memoria funciona sin problemas, y con mucha rapidez, si es saturada esta podría colapsar y se produciría el efecto contrario en la enseñanza, es decir, se correría el riesgo de rechazar y olvidar todo aquello que se intenta aprender.

Por ello, es necesario unir la agudeza de la memoria, en las épocas de la infancia y la adolescencia, con la curiosidad, el descubrimiento y el regocijo que aparece cuando nos acercamos al hallazgo de algo nunca antes visto.

El proceso mediante el cual adquirimos nuevos conocimientos puede funcionar de manera más rápida si lo hacemos siguiendo una línea en la cual la diversión y las risas estén aseguradas.

Sí, esto quizás pueda parecer algo imposible en principio, pero basta llevarlo a la práctica para observar los increíbles resultados que genera. Son muchos los profesores que han quedado impactados ante los efectos que produce enseñar de forma divertida.

Por ello, queremos compartir contigo, bien si eres padre o profesor, una serie de estrategias que te funcionarán para cambiar la manera en la cual has impartido clases hasta ahora, y que además te permitirán ser testigo de cómo los niños y adolescentes comienzan a sentir amor por los estudios.

Consejos para que la enseñanza sea divertida

1-No subestimes el poder de una sola imagen: ¡o de muchas! Mientras más elementos visuales añadas al proceso educativo, mayores serán los beneficios. Si necesitas explicar un detalle que es complejo recurre a las imágenes e intenta hacer una presentación lo más colorida posible. Todos sabemos el aburrimiento que produce tener que leer mil páginas sobre un tema del cual no sabemos nada. Una vez que hayas despertado la inquietud en el niño o adolescente, él mismo procederá a su debido momento a buscar los textos necesarios para complementar los saberes que le has transmitido.

2-Utiliza recursos auditivos: es decir, canciones, grabaciones, sonidos reproducidos por instrumentos, sonidos de la naturaleza, entre otros. Memorizar es mucho más sencillo si nos ayudamos de recursos auditivos, de forma que podamos asociar un sonido con algún dato importante. Esta técnica es muy utilizada en las matemáticas, y no en vano continúa siendo aplicada.

3-Asociaciones: apoyadas en las técnicas literarias de personalización. Por ejemplo, para aprender la tabla periódica en química puedes tratar cada elemento como si fuese una persona. Así, el oro sería alguien muy hermoso e invaluable, la plata sería el mejor amigo que vive en la casa número 47 de la calle 11. De esta forma, se pueden ir asociando los elementos y personalizándolos para que sea más fácil recordarlos, y que aprenderlos sea muy divertido. Estamos seguros que ningún chico reprobaría química.

4-Crea historias: nuevamente, en lugar de asignar a un chico una lectura obligatoria sobre algún hecho histórico, nada mejor que darle vida a través de una narración. Esto tardará mucho en borrarse de la memoria del estudiante.

5-Haz concursos grupales: divide el salón sin temor. Permite que los chicos investiguen por sí mismos y creen sus propios concursos y sus reglas –siempre bajo tu dirección-. Esta estrategia es muy divertida y a los niños y adolescentes les encanta repetirla.

6-Diseña experimentos: con materiales que sean fáciles de conseguir. Puedes incluso hacerlos con alimentos, o con algunas cosas que estén en casa, así los chicos no se estresarán buscando materiales. Hay muchos tipos de experimentos que pueden recrearse en los laboratorios y aun así ser emocionantes.

7-Acércalos a los instrumentos: no les prohíbas acercarse al microscopio, por ejemplo. Ya que estos instrumentos les causan mucha admiración. Si los usas con más frecuencia, los chicos desearán visitar también con más frecuencia los laboratorios.

8-Excursiones: para visitar un sitio e ir bajo la dirección de un guía, o con los padres. Al salir del aula la imaginación y la creatividad también se dispara. Pueden ir a un parque para estudiar las piedras, por ejemplo, o algún otro elemento natural del que luego podrán discutir.

Además de las estrategias que te hemos sugerido, recuerda que tu actitud es muy importante desde el momento en el cual entras al aula de clases. Sonríe en todo momento, y asume que la enseñanza es una práctica que surge desde el corazón.

Edith Gómez

 

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