La integración pedagógica de las TIC no depende exclusivamente de la acción de cada docente en su aula, sino que también está condicionada por las decisiones que cada escuela toma a lo largo del tiempo respecto de las tecnologías. En este artículo se exponen aquellos factores institucionales que se han revelado esenciales en el uso pedagógico de las TIC.

Una idea común, tras la expresión “integración pedagógica de las TIC”, suele ser que las tecnologías forman parte tan natural de los procesos de enseñanza y aprendizaje que su uso pasa inadvertido. Pero la cuestión clave es cómo llegar a esa integración. Tanto la investigación como la evaluación del uso de las TIC por parte de los agentes que forman un centro educativo han demostrado que eso no ocurre espontáneamente, sino que es resultado de un proceso.

Severin (2011; UNESCO, 2003, con base en la matriz de Morel) propone una secuencia de cuatro fases de maduración en el uso de las TIC que mira más allá de la escuela, al entorno, y termina en un estadio de transformación:

Las cuatro etapas son iniciación, aplicación, integración y transformación. En las tres primeras, las escuelas utilizan tecnologías como medios para avanzar hacia entornos digitales más ricos. ¿Por qué hablar de transformación? Porque las escuelas que persiguen un cambio más holístico y revisan radicalmente el entorno de aprendizaje han hecho uso de la tecnología para transformarse radicalmente. En esta transformación todos los elementos del entorno de aprendizaje son nuevos y llevan a una nueva visión del aprendizaje y la enseñanza (Groff, 2013).

La cuarta etapa se caracteriza por que en el centro educativo y en sus aulas se desarrollan prácticas con TIC con potencial pedagógica y socialmente transformador, generando aprendizajes valiosos y desarrollando la autonomía y el pensamiento crítico de los agentes implicados. El centro educativo está abierto permanentemente mediante internet, dinamiza la comunicación educativa y una red social que abarca a la familia y al entorno circundante; tiene un plan TIC basado en una visión compartida de su uso, que contempla el desarrollo de diversos proyectos con TIC, en los que está implicada toda la comunidad educativa; además, constituye un entorno de aprendizaje continuo en el que alumnado y profesorado colaboran en la creación y la comunicación de conocimiento, y los docentes elaboran recursos digitales y los comparten en la red (Area, Santana y Sanabria, 2015).

Como resultado de la evaluación de la integración de las TIC en 40 centros públicos de Canarias, España, y de una revisión de literatura relevante sobre el tema, elaboramos una propuesta de análisis que permite ubicar a los centros educativos en uno de los cuatro niveles de madurez señalados (idem). Sin embargo, dado que el grado de integración de las TIC no suele ser uniforme, la herramienta ayuda a diagnosticar la situación de cada uno en niveles diferentes en los ámbitos pedagógico y organizativo, así como en las distintas dimensiones que comprende cada ámbito:

Consulta la nota completa en: El Mundo de la Educación

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