Este autor español, fundamental y autodidacta, reúne aquí no todos, pero sí los más imprescindibles articuentos, género de su invención.

¿Qué son los articuentos? Según el propio Millás son: “crónicas del surrealismo cotidiano dosificadas en perlas”. Más cercano a la crónica que al cuento y más cercano a la columna que al ensayo, estas minificciones nos presentan una ventana por cada una de ellas, un momento en la vida de nadie, una reflexión que había pasado desapercibida por todos, una curiosa noticia que desencadena en el análisis de algo tan cotidiano que es una sorpresa haberlo pasado por alto.

Desde el prólogo, el autor nos presenta su poética y ese tono entre irónico y agresivo que adereza sus pensamientos:

Los presentes textos nacieron de un estado de necesidad tal que su ausencia, de no haber sido escritos, ocuparía más espacio que el libro que sostienes ahora entre las manos.

Sueños y realidades se mezclan y toman al lector por las solapas para restregarle algo tan novedoso e interesante, que por fuerza tiene que ser breve.

Los articuentos están separados por tema y desde la premisa del primero de ellos nos encontramos con una mente quizá un poco demasiado curiosa, cualidad o defecto sin el cual no existirían estas minipiezas literarias:

…cada vez que nos peinamos, colonias enteras de microorganismos, cuya patria es la moqueta del cuarto de baño, permanecen con la boca abierta hacia el cielo esperando ese raro maná que les envían los dioses.

¿Quién piensa en estas cosas? Juan José Millás y es valioso que alguien se pregunte por los microorganismos hambrientos y alimentados por partículas de nuestra piel muerta.

Al estilo de Quim Monzó en su libro de artículos Esplendor y gloria de la Internacional Papanatas, Juan José Millás no escatima tiempo para ver el techo y comenzar a escribir en su mente, es decir: dejar libre su pensamiento mientras contempla la nada.

De ahí vienen hallazgos como el que sigue:

Dios está ciego, de otro modo no se entiende que haya creado tantos ojos, y tan diferentes, para controlar el universo.

[…]

Quizá no existe, así que para tapar esa carencia atroz ha llenado el universo de anélidos, lamelibranquios, vertebrados, acéfalos, reptiles… Todo te parece poco si no existes, y demasiado si un día, al asomarte a los ojos de un insecto, comprendes que aunque es él el que te mira, es otro el que te ve.

En unas pocas líneas y como sin querer, Millás nos obsequia una muestra de sus convicciones místicas. Y un par de páginas después olvidamos a Dios para enterarnos de una nota interesante, un tanto increíble, que nos llevará… no sabemos a dónde.

Por lo visto, el oftalmólogo de Einstein le arrancó los ojos a su paciente mientras le realizaban la autopsia y acaba de ponerlos a la venta. Michael Jackson se ha apresurado a ofrecerle 600 millones de pesetas en la creencia de que, al comprar los ojos, va a adquirir también la mirada del físico. Pero el oftalmólogo aún no ha decidido nada: está esperando más ofertas.

Realidad y ficción conviven en la prosa de Millás y, aunque los relatos de esta colección huyen de la actualidad noticiosa, la mayoría exuda una novedad y una sorpresa para el lector, mismas que quizá sean su segunda mejor característica, luego de la brillantez de la mente del creador de los articuentos.

Articuentos completos

Juan José Millás

Seix Barral

Páginas 960

Gil del Valle

Editor, az