Escuelas de Tiempo Completo

Por  Petra Llamas García

El Programa Nacional de Escuelas de Tiempo Completo (PNECT) es una iniciativa presidencial, cuyas reglas de operación se encuentran en el “Acuerdo 556”, publicado en el Diario Oficial el 29 de diciembre del 2010. Para su implementación tuvieron en cuenta las recomendaciones de UNESCO cuando afirma que la calidad educativa está relacionada con “La duración de la jornada escolar, el número de días de trabajo efectivo del calendario escolar anual y el uso efectivo del tiempo escolar en actividades con sentido educativo”.
Este programa aparece también como una de las metas de la “Alianza por la Calidad de la Educación”, en la que se contemplan 5500 Escuelas de Tiempo Completo para el 2012. La idea final es que impacte directamente en los siguientes objetivos del “Programa Sectorial de Educación 2007-2012”: Objetivo1, Elevar la calidad de la educación; Objetivo 3, La utilización de las TIC´s para apoyar el aprendizaje; y Objetivo 4, ofrecer una educación integral que equilibre valores y competencias.

El Programa se llevará a cabo en la educación primaria únicamente y se trata de ampliar el horario de 8:00 a 16:00 horas, con un total de 40 horas semanales de clase. Durante este tiempo se pretende que los alumnos desarrollen una serie de actividades complementarias: orientación académica a los alumnos con bajo rendimiento; uso de herramientas digitales, aprendizaje del inglés; actividades de educación física y artística y una alimentación saludable, ya que habrá servicio de comedor en la escuela.
Todo lo anterior con el objetivo de propiciar el ambiente adecuado para mejorar el aprendizaje y, según lo plantea la Subsecretaría de Educación Básica, se pretende también que los niños permanezcan menos tiempo en la calle, expuestos al consumo de drogas y actos violentos; que sirva de apoyo a las madres que trabajan; que mejore la salud de los alumnos y; sobre todo que se reduzcan las condiciones desfavorables de las escuelas a las que asisten y cuyas familias se encuentran en entornos adversos.
Un punto, que me parece medular, es que la población objetivo son las escuelas que están en desventaja, ya sea por estar en zona rural, porque atienden a población indígena o migrante o porque han tenido resultados bajos en los tres últimos ciclos escolares.
Es importante resaltar que, el Programa Nacional de Escuelas de Tiempo Completo, ha previsto una serie de actividades como las de seguimiento, acompañamiento y asesoría a las escuelas. Material didáctico y equipo informático para uso educativo. Pago a especialistas de atención al horario escolar ampliado. Servicios para alimentación de alumnos y docentes, entre otras. Aunque lo importante no será preverlo sólo al inicio, sino darle continuidad y que no decaigan estos servicios. Todo lo anterior puede consultarse con mayor profundidad en la página: http://basica.sep.gob.mx/tiempocompleto/

Si bien estamos ante un programa federal, hay que señalar que el Estado tiene que suscribir un convenio en el que expresa su conformidad y colaboración, por lo que adquiere un compromiso explícito con la federación para llevarlo a buen término. Por tanto, la responsabilidad de su buena implementación y de los logros que obtenga, recaerá finalmente en el Estado; por lo que es importante que, sindicato, maestros, padres de familia y autoridades educativas tengan una actitud positiva y estén dispuestas a aceptarlo y cooperar en todos los procesos que conlleva, al mismo tiempo que resolver los obstáculos conforme vayan surgiendo, ya que, en muchas ocasiones “se hace camino al andar”. Por ello, no hay que perder de vista que todos deben estar dispuestos a ceder en algo.

Uno de los desafíos más importantes a los que puede enfrentarse el Programas es el de la infraestructura y equipamiento en instalaciones deportivas, salones, recursos informáticos, conectividad, comedores etc. porque, aunque resulte paradójico, las escuelas con mayor marginación son también las que requieren mayor inversión y las autoridades educativas deben estar dispuestas a emplear los recursos necesarios para la puesta en marcha y continuidad de estas escuelas. No sería ético que, para evitar dicha inversión, se seleccionaran escuelas equipadas y con excelente infraestructura, sólo por cumplir una meta y salvar el expediente. El resultado político sería brillante, pero no se habría logrado el objetivo que nos ocupa, que es el de ofrecer calidad educativa con equidad a los niños que viven en contextos desfavorables. No existe cabida para la simulación en ningún ámbito, pero en el educativo, mucho menos.

Otro problema que hay que considerar y atender es el de los alumnos del turno vespertino que, en justicia, también deben formar parte del Programa, pero que tendrán que ser reasignados al turno de la mañana o a otras escuelas de Tiempo Completo, pero habrá que hacerlo de tal manera que no afecte el número de alumnos por salón, puesto que el hacinamientos en las aulas va en contra de la tan anhelada, calidad educativa.

Existen otros inconvenientes que pueden ir frenando el éxito del proyecto y, si se analiza a fondo, posiblemente podamos encontrar muchos cabos sueltos. Sin embargo, el sólo hecho de acercar una educación de calidad a los menos favorecidos, para que dejen de formar parte de las estadísticas de consumo de drogas, pandillerismo, desnutrición y abandono escolar; merece que se realice el mayor esfuerzo posible para su logro. Es mejor fracasar en el intento que no haberlo intentado jamás. Me gusta la frase de George Bernard Shaw cuando dice que: “Algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué? Otras miran al mundo y dicen ¿por qué no?

Fuente: La Jornada de Aguscalientes

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