Reforma no alcanza para cambiar educación

Los especialistas Miguel Székely y Silvia Schmelkes advirtieron que la reforma educativa corre el riesgo de no prosperar en su intención de mejorar la calidad en la instrucción, si no hay leyes reglamentarias claras y con metas establecidas en el corto plazo que vayan más allá del ámbito administrativo.Inicio_Escuela_Clases__-4-1024x682 Reforma no alcanza para cambiar educación

En opinión de la directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana, en la actualidad, la reforma educativa tiene un nivel de generalidad y en caso de mantenerse -aun con las leyes reglamentarias- se podría considerar una medida débil.

Consideró que la evaluación para los profesores no se debe limitar a una sola evaluación, sino que deben existir al menos otras dos; incluso que se pueden tomar decisiones de fortalecimiento, sin dejar de lado consecuencias hasta laborales.

Para el Director del Instituto de Innovación para la Educación del ITESM, el cambio en la educación no se alcanzará con la reforma constitucional, pues hay dos antecedentes similares que no han prosperado; por ejemplo, la obligatoriedad de la educación preescolar -establecida en el 2000-, “se hicieron las leyes reglamentarias y en ellas iba un artículo transitorio diciendo que ese derecho se haría vigente dependiendo del presupuesto y hoy no hay un preescolar universal”.

El otro antecedente se refiere a la reforma para hacer obligatorio el bachillerato, “tiene el mismo patrón, pero se incluyó un artículo que establecía que la obligatoriedad se haría hasta el 2021”.

Silvia Schmelkes consideró que hasta el momento la reforma constitucional es una modificación administrativa, pues aún no está acompañada de una reforma pedagógica y formación de docentes. “Ahorita tenemos lo administrativo que quiere regular el ingreso, formación y permanencia de los docentes. (…) Estamos preocupados de cómo algunas leyes van a precisar la intención de la reforma con bastante claridad.

“La preocupación que tiene de lado de los académicos es que es difícil que los docentes sean evaluados a partir de una prueba estandarizada; los docentes tienen que ser evaluados a través de su práctica, porque lo que modifica la educación es lo que pasa en las aulas. Una evaluación solita no tiene sentido si no va a acompañada de un proceso de formación continua.

“Si la reglamentación no logra reconocer lo que el sistema educativo nos dice y sobre todo comprometerse con formación de docentes, podremos considerar que quedamos con la reforma educativa administrativo-política bastante débil”.

Miguel Székely, por su parte, aseguró que la reforma tiene que definir tres aspectos: contenido, tiempo y presupuesto. En el primer caso, se encuentran los parámetros para evaluar y que no sólo se tomen en cuentan aspectos como puntualidad, asistencia y antigüedad.

El segundo aspecto se refiere a la temporalidad en que se harán vigentes las leyes y que se tenga un efecto en la realidad. En el último aspecto, agregó, es la necesidad de contar con la economía suficiente para pagar los retiros de los docentes que se retirarán después de que no hayan aprobado las evaluaciones.

El vicecoordinador de los diputados del PRD, Miguel Alonso Raya, destacó que en breve se tendrá que concretar la Ley Reglamentaria a la Reforma Constitucional en materia educativa, compromiso signado en el Pacto por México.

El Diputado federal abundó que los legisladores tienen seis meses, a partir de la aprobación a los artículos 3 y 73 de la Carta Magna, para expedir esa ley, como está estipulado en la propia reforma educativa.

Fuente: El Economista

FOTO: GUILLERMO PEREA /CUARTOSCURO.COM

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