Censo Nacional de Educación, contradictorio y ajeno

No se necesita mucha ciencia para encontrar los errores garrafales del Gobierno Federal. Ahora con la aplicación del Censo Nacional de Educación, nuevamente nos damos cuenta que los funcionarios dizque gobiernan al país, anteponen la carreta a los bueyes.
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No ubican el antes y el después. No planean, ni dirigen. En el ámbito educativo primeramente planean y aplican una Reforma Educativa para luego iniciar un Censo Nacional que en la lógica más elemental debía realizarse primero. El objetivo del Censo es la recopilación de información necesaria y suficiente para tener un amplio diagnóstico que permita emprender las decisiones necesarias para la Reforma Educativa.

Queda al descubierto el carácter contradictorio de la Política Educativa del Gobierno federal que es secundada y adaptada por los gobiernos estatales en forma incondicional. Ese carácter contradictorio, es resultado de las decisiones “cortoplacistas” que asumen un reducido grupo de especialistas contratados por el gabinete del sector educativo en la SEP. Expertos que están para obedecer las indicaciones del patrón y el bloque en el poder (Peña y asociados).

El gobierno en turno, está siguiendo el modelo de una escuela moderna con competencias bajo el proyecto de la élite política. “Que estudien sólo aquellos que tienen ganas y vocación”. Y si es posible que cada aspirante al ser educado pague su propia formación.

Según el discurso de la SEP y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el Censo Nacional de Educación, pretende “…contar con la información oportuna, veraz, efectiva y confiable que contribuya a definir la Política Educativa y la toma de decisiones en todas las instancias relacionadas con el sector educativo”.

¡Pero si las Políticas Educativas ya están definidas antes del Censo! “¡Que alguien me explique!” Las principales decisiones ya las tomaron unos cuantos. ¿Entonces de qué se trata?

El Censo en cuestión, se propone el empadronamiento de escuelas, maestros y alumnos de educación básica y especial para integrar un “Sistema Nacional de Información y Gestión Educativa”, es decir, como un instrumento para definir políticas y presupuestos educativos para los próximos años.

El INEGI se propone visitar 270 mil 611 centros escolares en el país. Pero dicho Censo en un principio se planteaba abarcar todos los niveles del Sistema Educativo, incluyendo al ámbito privado y universitario. Pero ahora, se enfoca sólo al nivel básico, mostrando otra de las contradicciones del Gobierno Federal.

El Censo Nacional de Educación inició el 26 de septiembre del presente y los resultados preliminares, se entregarán a la SEP el 16 de diciembre de este mismo año, pero los informes definitivos se darán a conocer durante el primer trimestre de 2014.

No se niega la importancia que reviste la disponibilidad de información actualizada y confiable, pero en el caso del Censo, es evidente que también se busca ir más allá de la búsqueda de la calidad educativa. La nueva economía institucional, plantea que la información es indispensable para el mercado y sus agentes económicos. En esa ruta se encuentra el Gobierno Federal.

Se dice también que el Censo busca “…conocer a detalle las actividades de los maestros, es decir, si están frente a su aula, si realizan actividad administrativa o si están comisionados y cuál es el sentido de esa comisión” (La Crónica, 28 de septiembre 2013).

Es evidente el afán persecutorio del Gobierno Federal ya que la información derivada del censo se utilizará con otros fines laborales y no para los objetivos académicos como suele decirse. Por ello, el Censo les es ajeno a muchos docentes del nivel básico.

Nuevamente, el PRI-Gobierno muestra su careta autoritaria y fiscalizadora en vez de asumir una postura de tolerancia y diálogo.

Así estamos y así nos va.

Fuente: http://ntrzacatecas.com

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