«La cultura emprendedora es el único modelo económico de mejora constante y de creación de riqueza», explica José Luis Casal en este artículo. En él, el CEO de Talk2Us desgrana algunos consejos para fomentarla desde las aulas.
Hoy en día se habla más de emprendedores que nunca. Todo el mundo tiene claro que la formación empresarial es esencial para crear las sociedades del futuro: líderes de cualquier campo, académico, empresarial, gubernamental o de organizaciones sin ánimo de lucro lo tienen claro. Incluso en mi LinkedIn, desde hace años, defiendo a ultranza la cultura emprendedora como único modelo económico de mejora constante y de creación de riqueza.

El World Economic Forum, en un reciente informe, habla de la necesidad de incorporar el emprendimiento en todos los niveles educativos, pero no de forma superficial, sino que «ha de ser la base de la forma en que funciona la Educación». Añade, además, que implicará nuevos métodos y modelos de enseñanza. Aunque estas iniciativas de formación empresarial han entrado con fuerza en universidades de todo el mundo, en su mayoría, han entrado como parche cool y seguimos sin definir bien a qué nos referimos, o deberíamos referir con eso de iniciativa empresarial. De ahí que, muchos proyectos hayan tenido resultados mínimos e incluso pretendan cambios hacia «proyectos de transformación humana» para justificar el no haber logrado lo que pretendían inicialmente.

La Fundación Kauffman publicó recientemente un informe en el que declara que «los métodos tradicionales para fomentar el espíritu empresarial no están produciendo los resultados deseados y deberían ser reemplazados por métodos enfocados al acompañamiento real de proyectos con el fin de lograr mayores probabilidades de ganar tracción implicando para ello a actores del ecosistema con experiencia y bagaje real». Si queremos infundir el espíritu empresarial en el núcleo de nuestros sistemas, educativos se me ocurre que podríamos empezar centrándonos en cinco puntos.

1. Expandir la definición: si queremos integrar ese espíritu empresarial en el núcleo del sistema educativo de forma efectiva, hay que redefinir el término de forma accesible para todos, independientemente de sus circunstancias, intereses y/o trayectoria.

2. Explorar la actitud: para entender el cómo de la iniciativa empresarial debemos profundizar un poco más hasta llegar al por qué. Debemos descubrir cuáles son las creencias subyacentes que impulsan el comportamiento empresarial, y qué factores alimentan o inhiben el desarrollo de actitudes, comportamientos y habilidades empresariales.

3. Implicar a los estudiantes: es necesario hacer bien las cosas y para ello la conexión con nuestros estudiantes es fundamental. En ellos ha de estar el foco. Es necesario conectar las experiencias de aprendizaje con las esperanzas y sueños individuales de éstos.

4. Aceptar el aprendizaje emprendedor: éste puede ser transformador, retando constantemente a los estudiantes a reimaginarse a sí mismos y a su entorno de manera que giren hacia un cambio positivo y duradero.

5. Examinémonos a nosotros mismos: en el pasado hemos estado creando perfiles innovadores y empresariales por accidente y no por diseño.

Consulta la nota completa en: ethic.es

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